FREUD Y SU LEGADO

 
 
 

PRESENTACIÓN     CURRÍCULUM    SERVICIOS    PREGUNTAS    DÓNDE ESTAMOS  

MIRADAS       NIÑOS       ENLACES      INICIO  




 

 

 

 

Vídeos de freud

Entrevista a la BBC

El museo

Psicomundo

Universidad de Buenos Aires

Especial Freud

Centro psicoanalítico de Madrid

 

 

 

Sigue muy vigente el pensamiento del Padre del Psicoanálisis

El Colombiano.com

No siempre se le rinde homenaje a un autor por existir consenso acerca de su actualidad, sino por considerarlo un personaje que se volvió inolvidable. Una forma de vencer el olvido de los contemporáneos y de los sucesores, es alcanzar la celebridad. Este título honorífico se concede por la introducción de algo que marca una tendencia en la perspectiva de lo mejor o de lo peor para la historia. Hitler, por ejemplo, es celebre e inolvidable, no por su grandeza de espíritu, como sucede con Freud, sino por el estrago que causaron sus imperativos destructivos.

Que Hitler haya existido, nos avergüenza en lugar de enorgullecernos. Fue un personaje tan nefasto para la historia, que hoy se sigue recordando porque sus víctimas anónimas, entre las cuales afortunadamente no contamos a Freud, se volvieron inolvidables por el dolor que padecieron.

El homenaje que en nombre del psicoanálisis, queremos rendirle a Freud no se debe a que sea una celebridad, ni por la necesidad de tener a quien admirar o porque nos guste vivir sometidos a una autoridad, sino por considerarlo un pensador todavía vigente en el campo del saber que nos compete.

La personalidad de Freud no interesa exaltarla porque no lo añoramos como padre, pero sí lo recordamos por haber transformado nuestro concepto de la vida psíquica. Gracias al dispositivo de palabra que inventó, se pudo tratar con las pasiones humanas por fuera del modelo médico imperante en su época. Quienes hoy tratan con las pasiones como si fueran emociones, son los que ven en Freud una celebridad pasada de moda.

Suele creerse que las teorías freudianas sobre el inconsciente, la sexualidad y la agresividad humana, merecen el mismo estatuto que ciertos movimientos literarios fechados. Marcaron una época, provocaron escándalo por sus innovaciones, fueron causantes de una revolución estética y generaron apasionamiento, pero hoy sólo hacen parte de un recuerdo. Lo que se conserva del poeta, del pintor o del novelista fechado, no se debe a su actualidad, sino a cierta gratitud por hacer parte de una historia vivida y agotada. El sueño de los críticos de Freud, es que sus teorías pasen a mejor vida y se imponga una concepción neurológica de la vida psíquica, porque así lo propio del vínculo humano va a poder ser localizado biológicamente.

Para los amantes de la medición y la evaluación, Freud se aproxima a lo que son los reyes en las actuales democracias europeas. Se les respeta, rinde homenaje y admira como representantes de una tradición en extinción, pero lo que dicen no tiene ninguna consecuencia. Su estatuto es el de figuras decorativas, son un adorno que vale la pena conservar como representación simbólica de un pasado que nunca volverá.

En el reino de la medida, de la cifra, la productividad y el consumo capitalista, Freud ya no es más que un muerto ilustre. Se le reconocen sus descubrimientos, pero como se supone que el tratamiento psicoanalítico del sufrimiento psíquico es largo, costoso e incierto, porque la medición cuantitativa de sus resultados se dificulta y su dispositivo de palabra no se deja reducir a estándares, se concluye que debe descartarse. Mientras para un técnico de lo mental es esencial seguir unas formas rituales de conducirse para evitar pensar, indagar y deducir, para la clínica freudiana lo fundamental es la invención contando con el caso por caso.

El psicoanálisis no propone observar el comportamiento humano y darle explicaciones generales, sino escuchar la queja, ayudar a formalizarla como demanda y leerla respetando la palabra del sujeto. El saber hacer técnico basado en la descripción y el estándar, beneficia a la industria del medicamento y a las aseguradoras de la salud que quieren atención masiva y a bajo costo, pero no al sujeto que sufre.

El giro que en la actualidad se ha producido de lo clínico a lo técnico en todas las disciplinas afines a la salud mental, ha traído consigo varios peligros:

1. Que el criterio mercantil entre a dominar sobre el criterio ético en la prescripción de los "medicamentos del espíritu".

2. Que se produzca una masificación del ser humano.

3. Que el borramiento radical del sujeto como ser de palabra se vuelva inevitable.

4. Que se opte por una medicalización de la vida, porque no hay trastorno psíquico que no tenga su remedio químico.

A pesar de Freud haber tenido formación médica y de haberse especializado en neurología, su propuesta no es medicalizar la vida, sino que cada uno ponga en palabras la concepción que tiene de ella. Por esto, el psicoanálisis conserva vigencia y validez en el tratamiento de los sufrimientos de amor, se ocupa del odio, los celos, la rivalidad imaginaria, la agresividad, el mal humor, la angustia, la tristeza, el "trastorno de pánico", el llamado estrés postraumático, el miedo, las fobias, la anorexia, la bulimia y las adicciones.

No se niega que los fenómenos anotados alteren el funcionamiento neurobiológico, pero nos oponemos a la idea de darles un fundamento orgánico. Nada que sea psíquico se origina en los genes y las neuronas, porque sólo se presenta sobre el fondo de la relación con el semejante, tiene que ver con el modo de relación con el Otro social y se articula con una historia particular que sólo el afectado puede formalizar.
Porque lo psíquico no encuentra en la localización de una causa específica su criterio de verdad fundamental, hay que tratarlo desde lo psíquico y no desde lo orgánico. Lo psíquico tiene que ver con la existencia y no con una fisiología del cerebro.

El sueño, el chiste, el acto fallido, la culpa, la moral y los afectos, deben ser analizados, no en un laboratorio de física, ni de biología, sino dentro de un vinculo transferencial que se constituye en el campo de invención, demostración, verificación y cuestionamiento de las teorías psicoanalíticas.

 

 

 

Merece un recuerdo, pero más conocerle

Blogs.periodistadigital.com

Es de suponer que en los círculos psicoanalíticos y en las facultades pertinentes se harán actos especiales para conmemorar una fecha redonda: hace 150 años nació Sigismund Schlomo Freud (6 mayo 1856-23 septiembre 1939), un “pérfido” judío al que católicos cuyo credo él estigmatizaba, ayudaron a escapar de los nazis .

¿Y por qué su recuerdo también en Religión Digital? Porque "Humanismo sin credos" quiere rendir homenaje a los que son los verdadersos "santos" de la Humanidad, los que han dejado huella en la historia con su aporte de sabiduría y terapia.

Y también porque fue uno de tantos –Spinoza, Kant, Kierkegaard, Schopenhauer, Unamuno, Feuerbach, Nietsche, Voltaire, Rousseau— que,
** trató de poner la religión en su sitio sin miedo a ser quemado, como él decía;
** que con su legado de ciencia y sabiduría, sigue coadyuvando a que el hombre se entienda a sí mismo y pueda deducir, por ejemplo, que sentimiento de culpa no es sinónimo de pecado;
** que proporcionó al hombre técnicas curativas para dolencias que antes buscaban taumaturgias crédulas,
** que sirvió de estímulo para posteriores avances de la ciencia neuro-psicológica.

Copio el lomo de los libros que veo ahora en la estantería y que en su tiempo leí sin excesivo interés profesional: Introducción al Psicoanálisis, La interpretación de los sueños, Psicoanálisis del arte, Psicopatología de la vida cotidiana, Sexualidad infantil y neurosis, Tres ensayos sobre teoría sexual, Totem y tabú, Moisés y la religión monoteista, El malestar en la cultura, El porvenir de una ilusión. Es otra forma de decir que la cultura es saber lo que hemos olvidado.

Sobre Freud y su obra remito a Internet donde se encuentra información suficiente:

www.psicomundo.org/freud/
www.es.wikipedia.org/wiki/Sigmund_Freud
www.psicologia-online.com/ebooks/personalidad/freud.htm
www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=380

En su tiempo no me interesó demasiado, he dicho. Todo me parecían teorías , algunas aberrantes, sobre sexualidad, mitos de Edipo, represión, teorías del yo-ello-superyo, consciente-preconsciente-subconsciente, histerias y más histerias, el tedio de tantos casos clínicos tratados por él, la importancia que daba a los sueños...

Hoy, al conocer y tratar a determinadas personas, exclamo: “¡Qué razón tenías, Segismundo!”.

Y al releer El porvenir de una ilusión y El malestar en la cultura no puedo por menos de decir: Estoy contigo y en esas estamos. Deduzcan que se trata de construir un mundo más “humanista” donde los credos sean teorías que sirvieron en el pasado pero que deben ser sustituidos en el presente.